La volatilidad histórica : Se obtiene midiendo las fluctuaciones del subyacente considerado a lo largo de un periodo de tiempo pasado. Ésa será la volatilidad histórica. Nos dice cómo se ha comportado el activo en el pasado. Así hablamos de volatilidad histórica máxima, mínima o media dentro del período considerado: seis meses, tres meses , un mes, etc.
La volatilidad implícita: Nos dice lo que los participantes piensan sobre el comportamiento futuro de un determinado activo. Se deduce de las primas que se están negociando en las opciones sobre el activo subyacente. Cuando operamos en opciones, comparamos la volatilidad implícita con la histórica más próxima con el objeto de tener una idea del valor relativo de la opción, según lo alejado que esté el nivel actual de la volatilidad implícita del valor medio de la volatilidad histórica (que podemos denominar volatilidad “normal”).
Si, por ejemplo, en el momento presente, el precio de la opción se corresponde con una volatilidad del 25%, y según la volatilidad histórica, sabemos que el 90% de las veces la volatilidad ha estado por debajo de ese nivel, podemos llegar a la conclusión de que el precio de la opción es relativamente alto. En tal caso, podríamos plantearnos vender opciones en lugar de comprarlas.
Nuestra experiencia nos dice que hay más oportunidades vendiendo volatilidad que comprándola. Una herramienta muy útil son los conos de volatilidad, así como el análisis de los gráficos que representan la evolución de la volatilidad, con el objeto de tratar de predecir la volatilidad futura. Ésta es la razón por la que en esta página recogemos los gráficos de la volatilidad implícita del SP 100 y del NASDAQ 100.
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